JOSÉ NIVIA MONTOYA
EL HOMBRE Y LA VIDA
Alma solitaria, moldeada en piedra,
espasmo corporal como el de la hiedra,
acaso la sombra de un alma en pena,
la melancolía del verso que enajena.
El renacer de un sueño en el olvido,
un verso sobre el mundo perdido,
o un verso, del cielo del olimpo,
o alguien que gira con el tiempo.
Un cuerpo en un lugar en el espacio,
anacoreta que piensa con desprecio,
pianista que siente y toca su nostalgia,
gélido mundo del silencio en la galaxia.
Quizá el llanto que tizna la mentira,
el demonio que observa y calla su ira,
un romance ciego que anida en ti,
ráfaga sutil que por tu amor sentí.
Herida abierta de un alma abatida,
caricias fugaces que lleva tu partida,
flor con pétalos dispersos por tu seno,
aire que a mi alma, guía por el cieno.
Un herido corazón teñido de piedad,
miedo oculto en el placer de la soledad,
veneno que circula por tus venas,
pájaro en la rama inútil de tus penas.
Ira del viento que huye en la tempestad,
pasión en los sentidos de la soledad,
herida abierta de un alma denigrada,
el rictus de la muerte mancillada.
Máscara de sangre con ideas marchitas,
danza confusa del espíritu que agitas,
atardecer de un romance que ilumina,
o el coronavirus de la invisible espina.
José Nivia Montoya,
Artista de Colombia.
Fotografía del cuento,
por El artista del bien,
El Hombre ante el Universo.
espasmo corporal como el de la hiedra,
acaso la sombra de un alma en pena,
la melancolía del verso que enajena.
El renacer de un sueño en el olvido,
un verso sobre el mundo perdido,
o un verso, del cielo del olimpo,
o alguien que gira con el tiempo.
Un cuerpo en un lugar en el espacio,
anacoreta que piensa con desprecio,
pianista que siente y toca su nostalgia,
gélido mundo del silencio en la galaxia.
Quizá el llanto que tizna la mentira,
el demonio que observa y calla su ira,
un romance ciego que anida en ti,
ráfaga sutil que por tu amor sentí.
Herida abierta de un alma abatida,
caricias fugaces que lleva tu partida,
flor con pétalos dispersos por tu seno,
aire que a mi alma, guía por el cieno.
Un herido corazón teñido de piedad,
miedo oculto en el placer de la soledad,
veneno que circula por tus venas,
pájaro en la rama inútil de tus penas.
Ira del viento que huye en la tempestad,
pasión en los sentidos de la soledad,
herida abierta de un alma denigrada,
el rictus de la muerte mancillada.
Máscara de sangre con ideas marchitas,
danza confusa del espíritu que agitas,
atardecer de un romance que ilumina,
o el coronavirus de la invisible espina.
José Nivia Montoya,
Artista de Colombia.
Fotografía del cuento,
por El artista del bien,
El Hombre ante el Universo.