viernes, 20 de marzo de 2020

ANÓNIMO - LA EPOPEYA DE GILGAMESH TABLILLA VI


ARTISTA DE LA EPOPEYA
ANÓNIMO

LA EPOPEYA DE GILGAMESH

TABLILLA VI
ISHTAR Y EL TORO CELESTE

Se lavó el cabello espeso y alborotado, limpió sus armas,
dejó caer el cabello sobre su espalda.
Dejando a un lado sus vestiduras sucias, se vistió con otras limpias,
se envolvió con mantos, se ciñó con un fajín y
después Gilgamesh se puso su corona.

La Señora Ishtar miraba con deseo la belleza de Gilgamesh:
«Ven, Gilgamesh, sé mi amado.
Concédeme los frutos de tu amor, oh, concédeme tu amor.
Sé tú mi esposo y yo tu esposa».

«Déjame prepararte un carro de azul y oro,
sus ruedas serán de oro y sus astas serán de ámbar.
Guiando leones en equipo y mulas de gran tamaño,
entra en nuestra casa entre la dulce fragancia del cedro».

«Cuando entres en nuestra casa,
la puerta y el escabel te besarán los pies.
Reyes, cortesanos y nobles se arrodillarán ante ti,
productos de la montaña y de la tierra baja, 
te ofrecerán como tributo».

«Tus cabras parirán trillizos, tus ovejas mellizos,
tu asno cargado dejará atrás a las mulas.
Tu caballo galopará espléndido tirando del carro,
ningún buey igualará a los tuyos en el yugo».

[Gilgamesh] abrió su boca para hablar,
[diciendo] a la Señora Ishtar:
«[Y si en efecto] te tomo en matrimonio, cuerpo y vestidos.
¿[de dónde vendrían] mi alimento y mi sustento?
¿[Me darías de comer] pan digno de un Dios,
[y me escanciarías cerveza] digna de un rey?».

* * *

«¿[Quien está ahí] te tomaría en matrimonio?
[A ti, una escarcha que no cuaja en] hielo,
una puerta de lamas [que] [no] resiste brisa ni sequía,
un palacio que aniquila guerreros».

«Un elefante que sus arreos,
betún que [mancha las manos] de quien lo transporta,
odre que [corta las manos] de quien lo transporta,
piedra caliza que [debilita] un muro de mampostería,
un ariete que destruye [los muros del] enemigo,
un zapato que aprieta el pie de su dueño».

«¿Cuál de tus novios te duró para siempre?
¿Cuál de tus valerosos guerreros subió [a los cielos?].
Ven, déjame decir[te] la historia de tus amantes, de su abrazo».

«Dumuzi, el amante de tu juventud,
año tras año, a lamentarse le condenaste.
Amaste al pájaro allahu moteado,
pero le abatiste y le rompiste su ala;
ahora está en los bosques gritando: ¡Mi ala!».

«Amaste al león, perfecto en su fuerza,
pero para él cavaste fosas, siete veces siete.
Amaste al caballo, tan famoso en la batalla,
pero por sino le diste fusta, espuela y tralla.
Por sino le diste un galope de siete leguas,
por sino le diste beber agua turbia,
y condenaste a Silili, su madre, a sollozar sin descanso».

«Amaste al pastor, el vaquero, el boyero,
que te daba montones de panes cocidos en las brasas,
y sacrificaba cabritos para ti día tras día.
Le golpeaste y le convertiste en lobo,
ahora sus propios zagales le ahuyentan,
y sus perros le muerden las ancas».

«Amaste a Ashullanu, el jardinero de tu padre,
lo usaste para que te llevase dátiles en una cesta,
que todos los días hacían resplandecer tu mesa.
A él miraste y fuiste a su encuentro y le dijiste:
Oh, Ishullanu mío, disfrutemos de tu vigor,
extiende tu mano y acaricia mi sexo».

«Pero Ishullanu te dijo:
¡Yo! ¿Qué quieres de mí?
¿No ha cocido mi madre? ¿No he comido yo, 
para que ahora deba comer el pan de la calumnia y los insultos?
¿Debo dejar que solo me cubran juncos en invierno?».

«Cuando oíste lo que [él había] dicho,
le golpeaste y le convertiste en un enano.
Le sentaste en medio de sus ocupaciones,
no puede subir no puede bajar.
¿Debes amarme a mí también y [tratarme] de la misma manera?».

* * *

La Diosa Ishtar [oyó] estas palabras,
[ascendió] al cielo con furibunda cólera.
[Llorando] acudió a Anu, su padre,
ante Antu, su madre, sus lágrimas corrieron:
«Oh padre, una y otra vez Gilgamesh me desprecia,
contando un cuento lleno de las más viles calumnias,
calumnias sobre mí y también insultos».

Anu abrió su boca para hablar,
diciendo a la Señora Ishtar:
«Ah, pero ¿no fue que tú provocaste al Rey Gilgamesh,
para que contase un cuento lleno de las más viles calumnias,
calumnias sobre mí y también insultos?».

Ishtar abrió su boca para hablar,
diciendo a su padre, Anu:
«Padre, dame, por favor, el Toro Celeste,
para que en su morada pueda dar muerte a Gilgamesh».

«Si no me das el Toro Celeste,
destrozaré [las puertas del Mundo Inferior, hasta llegar] a su morada,
al mundo inferior concederé [manumisión,]
haré subir a los muertos para que consuman a los vivos,
haré que haya más muertos que vivos».

Anu abrió su boca para hablar,
diciendo a la Señora Ishtar:
«Si lo que de mí quieres es el Toro Celeste,
que las viudas de Uruk reúnan la paja de siete años,
[y los labradores de Uruk] cultiven el heno de siete años».

[Ishtar abrió su boca] para hablar,
[diciendo a] su padre, Anu:
«ya he almacenado, ya he cultivado,
las viudas [de Uruk han] reunido la paja de [siete] años,
los labradores [de Uruk han cultivado el] heno [de siete años].
Con la cólera del Toro [tendré venganza]».

Anu oyó estas palabras de Ishtar,
el ronzal del Toro Celeste puso en sus manos.
[Descendió] Ishtar, guiándolo hacia delante:
«Cuando el Toro llegó a la tierra de Uruk,
secó los bosques, los cañaverales y las marismas, 
descendió hasta el río, hizo bajar su nivel siete codos.
Cuando el Toro Celeste bufó se abrió una fosa,
cien hombres de Uruk cayeron en ella».

La segunda vez que bufó se abrió una fosa,
doscientos hombres de Uruk cayeron en ella.
La tercera vez que bufó se abrió una fosa,
y Enkidu cayó en ella hasta la cintura,
Enkidu salió de un salto y agarró al Toro por los cuernos.

En su rostro el Toro escupió babas,
con el mechón de su cola.
Enkidu abrió su boca [para hablar,]
diciendo a Gilgamesh, [su amigo:]
«Amigo mío, hemos alardeado [en nuestra] ciudad,
¿cómo responderemos a la gente que se arremolina?
Amigo mío, he puesto a prueba el poderío del Toro,
aprendiendo así [su] fuerza [y conociendo su] intención».

«Déjame [poner a prueba] de nuevo el poderío del Toro,
me [pondré] detrás [del Toro Celeste,]
le agarraré [por el grueso de su cola].
Pondré [mi pie en la parte trasera de] su [pata,] en [él].
Después [tú], como un [carnicero, valiente y] diestro,
entre la unión de los cuernos y el punto de sacrificio hunde tu cuchillo».

Enkidu dio la vuelta deprisa para ponerse detrás del Toro,
le agarró por el [grueso] de su cola.
[Puso] sus pies en la parte trasera de] su [pata,] [en] él.
Entonces Gilgamesh como un carnicero, valiente y diestro,
entre la unión de los cuernos y el punto de sacrificio [hundió] su cuchillo.

Después de dar muerte al Toro Celeste,
llevaron su corazón arriba y lo depositaron ante Shamash.
Dando un paso atrás se postraron en presencia del dios sol,
luego los dos juntos se sentaron.

Ishtar subió a la muralla de Uruk la Cercada,
brincando y pateando el suelo gimió llena de aflicción:
«¡Ay!, Gilgamesh, que se había burlado de mí, ha matado al Toro Celeste».

Enkidu oyó estas palabras de Ishtar,
y arrancando una pata del Toro la arrojó hacia ella a la vez que dijo:
«Si te hubiera atrapado también, te habría tratado de igual modo,
habría puesto sus tripas en tus brazos».

Ishtar reunió a las cortesanas, prostitutas y rameras,
sobre la pata del Toro Celeste inició ritos de duelo.
Gilgamesh convocó a todos los herreros y los artesanos,
el tamaño de los cuernos, los artesanos admiraron.

Treinta minas de gemas en un bloque macizo,
dos minas cada una con sus revestimientos,
seis tinajas de aceite y la capacidad de ambos.
Se los entregó a su dios Lugalbanda, 
como recipientes del aceite para las unciones,
y éste se los llevó para colgarlos en su alcoba.

Se lavaron las manos en el río Éufrates,
se cogieron de la mano y regresaron.
Mientras cabalgaban por las calles de Uruk,
la gente se congregaba para mirar[los].

Gilgamesh dijo unas palabras a las muchachas, 
que servían en su palacio:
«¿Quién es el más hermoso entre los hombres?
¿Quién el más glorioso de los varones?
¡Gilgamesh es el más hermoso entre los hombres!
[¡Gilgamesh el más] glorioso de los varones!».

* * *

Gilgamesh se regocijó en su palacio.
Por la noche, los hombres se durmieron en sus lechos,
y Enkidu tenía un sueño mientras dormía.
Enkidu se levantó para contar el sueño,
llamando a su amigo.


Artista Anónimo;
Antigua Leyenda Sumeria.
Ilustración del Texto,
por Neil Dalrymple,
La Pelea de Gilgamesh.

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jueves, 19 de marzo de 2020

REVISTA SOBRE ESPIRITISMO EDICIÓN SEIS EN ESPAÑOL


REVISTA SOBRE ESPIRITISMO,
PARA LA REFLEXIÓN PROFUNDA,
EDICIÓN SEIS EN ESPAÑOL.

LA REVISTA EN EL PORTAL DE ISSUU


LA REVISTA EN EL PORTAL DE CALAMEO


LA REVISTA EN EL PORTAL DE SCRIBD


Ilustración del texto;
por los creadores de la portada creativa,
La Revista Espírita.

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ANTONIO VIVALDI - FOUR SEASONS


ANTONIO VIVALDI;
THE CLASSICAL MUSIC,
FOUR SEASONS.



Fotografía del texto;
por Diego Torres,
El Jardín Rojo.

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OTRA PARTE


OTRA PARTE;
UN ESPACIO SOBRE FILOSOFÍA Y LETRAS,
CREADO EN COLOMBIA.


Fotografía del texto;
por El Artista del Bien,
Fernando González Ochoa.

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ANÓNIMO - LA EPOPEYA DE GILGAMESH TABLILLA V


ARTISTA DE LA EPOPEYA
ANÓNIMO

TABLILLA V
EL COMBATE CON HUMABABA

Allí se quedaron maravillándose ante el bosque, 
contemplando los majestuosos cedros,
contemplando a la entrada del bosque.
Por donde Humbaba iba y venía había un sendero,
el sendero era recto y el camino bien hollado.
Vieron la Montaña de los Cedros, 
morada de los Dioses y trono de las Diosas.
[Ante] la montaña los cedros ofrecían su abundancia, 
su sombra era dulce y llena de placer.
[Frondoso] y enredado estaba el espino, 
el bosque un dosel envolvente,
cedros, árboles de ballukku.

* * *

De pronto los puñales, 
y de las vainas las hachas se untaron,
hacha [y] puñal, uno,
entraron con sigilo en el bosque y
allí estaba Humbaba.

* * *

Gilgamesh [abrió su boca para hablar,]
[diciendo a Enkidu:]
«Qué, [amigo mío]».

* * *

[Para] Enlil,
Enkidu [abrió su boca para hablar,]
[diciendo a Gilgamesh:]
«[Amigo] mío, 
Humbaba, uno a uno,
[Dos] vestidos, sin embargo,
incluso una ladera suave dos 
[ascendiendo pueden conquistar].
Dos, una soga de tres cabos [es difícil de cortar],
[incluso] un poderoso león a dos cachorros [puede vencer]».

«Hemos llegado a un lugar adonde un hombre no debe ir,
preparemos nuestras armas en la puerta de Humbaba».

[Enkidu] declaró a su amigo:
«La arremetida de una tempestad es el fiero Humbaba.
[Como] el Dios de la Tormenta nos pisoteará».

Los héroes están cara a cara con el guardián del bosque;
Humbaba abrió su boca para hablar,
diciendo a Gilgamesh:
«Que los necios reciban consejo, Gilgamesh, 
de los rudos y de los brutos.
¿Por qué has venido aquí a mi presencia?
Ven, Enkidu, prole de un pez, que no ha conocido padre,
vástago de galápago y tortuga, que no ha mamado leche de madre».

«En tu juventud te observé, pero cerca de ti no estuve,
¿habrías tu llenado mi vientre?
[Ahora] con traición traes ante mí a Gilgamesh, 
y estás ahí, Enkidu, como un extraño belicoso.
Cortaré el cuello y el gaznate de Gilgamesh,
su carne daré de comer al gavilán chillón, a la voraz águila y al buitre».

Gilgamesh abrió su boca para hablar,
diciendo a Enkidu:
«Las facciones de Humbaba han mudado, amigo mío.
Aunque audaces hasta su guarida llegamos para vencerle, 
veloz mi corazón no».

Enkidu abrió su boca, diciendo a Gilgamesh:
«¿Por qué, amigo mío, hablas como un hombre débil?
Con tus palabras temerosas [me vuelves] desanimado.
Ahora, amigo mío, solo una es [nuestra tarea,]
el cobre se vierte ya en el molde.
¿Avivar el horno durante una hora? 
¿Los carbones durante una hora?
Enviar el Diluvio es hacer restallar el látigo».

«[No] retrocedas, no hagas una retirada.
haz tu golpe poderoso».

* * *

Golpeó el suelo y se enfrentó a él de frente.
En los talones de sus pies la tierra se abrió por la mitad,
se hicieron añicos, al dar vueltas, los Montes de los Cedros.
Negras se pusieron las blancas nubes,
al llover sobre ellas la muerte como una neblina.
Shamash alzó contra Humbaba los poderosos vientos huracanados;
viento del sur, viento del norte, viento del este y viento del oeste,
ráfaga, contrarráfaga, tifón, huracán y tempestad.
Viento del diablo, viento de escarcha, vendaval y tornado,
trece vientos se alzaron y el rostro de Humbaba se oscureció;
no podía avanzar, no podía retroceder.

Las armas de Gilgamesh llegaron entonces a Humbaba,
rogando por su vida, dijo Humbaba a Gilgamesh:
«Eres tan joven, Gilgamesh, tu madre acaba de alumbrarte,
pero en realidad eres el vástago de [la Vaca Salvaje Ninsun].
Por orden de Shamash las montañas allanaste,
Oh, vástago, nacido del centro de Uruk, el Rey Gilgamesh».

«Gilgamesh, un hombre muerto no puede,
[yo] vivo por su señor.
Perdóname la vida, oh Gilgamesh,
déjame vivir aquí para ti en [el Bosque de los Cedros].
Los árboles que tú ordenes, custodiaré tu mirto, 
madera que sea el orgullo de [tu] palacio».

Enkidu abrió su boca para hablar,
[diciendo a Gilgamesh:]
«No escuches, [amigo] mío, 
las palabras de Humbaba, [ignora] sus súplicas».

* * *

[Humbaba abrió su boca para hablar,]
[diciendo a Enkidu:]
«Tienes experiencia en las costumbres de mi bosque, las costumbres,
también tú conoces todas las artes del lenguaje.
Debería haberte agarrado y colgado de un árbol joven 
en el camino de entrada del bosque,
debería haber dado tu carne al gavilán chillón, 
a la voraz águila y al buitre».

«Ahora Enkidu, [mi] liberación depende de ti;
di a Gilgamesh que me perdone la vida».

Enkidu abrió su boca para hablar,
diciendo a Gilgamesh:
«Amigo mío, Humbaba el que custodia el Bosque de [los Cedros;]
acaba con él, dale muerte, pon fin a su poder.
Humbaba el que custodia el Bosque de [los Cedros;]
acaba con él, dale muerte, acaba con su poder,
antes de que Enlil el más importante se entere de lo que hacemos.
Los [grandes] Dioses se volverán contra nosotros con ira, 
Enlil en Nippur, Shamash en [Larsa],
para siempre establece [una gloria] perdurable, 
cómo Gilgamesh [dio muerte al fiero] Humbaba».

Humbaba oyó [lo que Enkidu decía,]
[alzó] su cabeza y escuchó.

* * *

[Humbaba abrió su boca para hablar,]
[diciendo a Enkidu:]
«Tú te sientas ante él como un pastor,
como su mercenario [haciendo lo que se le antoje].
Ahora, Enkidu, [mi liberación] depende de ti,
di a Gilgamesh que me [perdone] la vida».

Enkidu abrió su boca para hablar,
diciendo [a Gilgamesh:]
«Amigo mío, Humbaba el que custodia el Bosque de [los Cedros:]
[acaba con él,] dale muerte, [pon fin a su poder],
antes de que Enlil el más importante oiga lo que hacemos».

«Los [grandes] Dioses se volverán contra nosotros con ira,
Enlil en Nippur, Shamash en [Larsa],
para siempre establece [una gloria] perdurable,
cómo Gilgamesh dio muerte [al fiero] Humbaba».

Humbaba oyó y [los maldijo con amargura.]

* * *

«Que ninguno de los dos llegue a viejo,
que además de su amigo Gilgamesh, nadie sepulte a Enkidu».

Enkidu abrió su boca para hablar,
diciendo a Gilgamesh:
«Amigo mío, te hablo, pero tú no me oyes,
aunque las maldiciones,
[que esas maldiciones vuelvan] a su boca».

[Gilgamesh oyó las palabras] de su amigo,
sacó [el puñal de] su costado.
Gilgamesh [le golpeó] en el cuello,
Enkidu, mientras sacaba los pulmones.

Levantándose,
[de] la cabeza sacó los colmillos como botín,
[la lluvia] en abundancia cayó sobre la montaña,
en abundancia cayó sobre la montaña.

* * *

Gilgamesh [le dijo] a Enkidu:
«Ahora, amigo mío, debemos imponer nuestra victoria,
las auras se perdieron entre los matorrales,
las auras se perdieron, su fulgor es más tenue».

Endiku le dijo a Gilgamesh:
«Amigo mío, si capturas un ave, ¿adónde van sus polluelos?
Busquemos las auras más tarde,
pues las auras corren aquí y allá entre los matorrales».

«Golpéale de nuevo, da muerte a su servidor junto con él».

Gilgamesh oyó la palabra de su compañero.
Levantó el hacha en su mano,
sacó el puñal de su cinturón.
Gilgamesh le golpeó en el cuello,
su amigo Enkidu le dio ánimo.
Él cayó, por los barrancos corrió su sangre.

Humbaba el guardián, golpeó el suelo,
hasta dos leguas de distancia.
Con él dio muerte, los bosques. 

Él. 
Dio muerte al ogro, el guardián del bosque,
a cuyo grito se hendieron las cumbres de los Cedros,
las montañas temblaron, 
todas las laderas temblaron.

Dio muerte al ogro, el guardián de los cedros,
el roto.

Tan pronto como hubo dado muerte a las siete (auras),
la red de guerra de dos talentos de peso, y el puñal de ocho,
una carga de diez talentos cogió,
bajó pisando fuerte por la frondosidad del bosque.

Descubrió la morada secreta de los Dioses,
Gilgamesh talando árboles, Enkidu escogiendo la madera.

Enkidu abrió su boca para hablar,
diciendo a Gilgamesh:
«Amigo mío, hemos talado un cedro majestuoso,
cuya copa llega hasta el cielo».

«Haré una puerta, de seis varas de altura, 
dos varas de ancho, un codo de grueso,
cuya barra y puntas, arriba y abajo, serán de una pieza».

* * *

Recorrió el Bosque de los Cedros,
descubrió la morada secreta de los dioses.
El Nacido Salvaje, sabía dar consejo, dijo a su amigo:
«Con tu fuerza solamente diste muerte al guardián,
¿qué puede llevarte deshonor? 
Domina el Bosque de [los Cedros].
Busca para mí un cedro majestuoso,
cuya copa sea tan alta como el cielo».

«Haré una puerta tan ancha como el largo de un junco,
que no tenga espiga, que se desplace en la jamba.
Su lado será de un codo, su anchura el largo de un junco,
que ningún extraño se acerque, que un dios tenga amor por [ella]».

«A la casa de Enlil el Éufrates la portará,
que la gente de Nippur se regocije con ella.
Que el dios Enlil se deleite con ella».

Ataron una balsa, pusieron [el cedro sobre ella],
Enkidu fue el timonel y Gilgamesh,
[portaba] la cabeza de Humbaba.


Artista Anónimo;
Antigua Leyenda Sumeria.
Pintura del Texto,
por El Artista del Bien,
La Batalla de Gilgamesh con Humbaba.

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REVISTA SOBRE ESPIRITISMO EDICIÓN CINCO EN ESPAÑOL


REVISTA SOBRE ESPIRITISMO,
SIGNIFICATIVA EN CIENCIA Y CULTURA,
EDICIÓN CINCO EN ESPAÑOL.

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Ilustración del texto;
por los creadores de la portada creativa,
La Revista Espírita.

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UN VIAJE POR NUESTRA GALAXIA


EN ASTRONOMÍA WEB;
PARA QUE DESCUBRAMOS EL UNIVERSO,
UN VIAJE POR NUESTRA GALAXIA.



Fotografía del texto;
Nikole Avagliano,
La Galaxia Azul.

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LIBROS Y LITERATURA


LIBROS Y LITERATURA;
UNA PÁGINA WEB,
SOBRE ESCRITORES Y POETAS DEL MUNDO.


Fotografía del texto;
por Annie Sprat,
Los Libros de la Fantasía.

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ANÓNIMO - LA EPOPEYA DE GILGAMESH TABLILLA IV


ARTISTA DE LA EPOPEYA
ANÓNIMO

LA EPOPEYA DE GILGAMESH

TABLILLA IV
EL VIAJE AL BOSQUE DE LOS CEDROS

[A las veinte] leguas, ellos partieron y comieron el pan,
[a las] treinta leguas, montaron el campamento.
[Cincuenta] leguas recorrieron en el curso de un día, 
al tercer día, [una marcha] de un mes y medio;
llegaron a una campiña y se acercaron más al Bosque de los Cedros.

[Frente al sol] cavaron [un pozo]
[pusieron agua fresca en vasijas.
[Gilgamesh subió a la cima de la montaña,]
[a la colina hizo una ofrenda de harina:]
«[Oh montaña, tráeme un sueño, que vea un signo favorable]».

[Enkidu hizo para Gilgamesh una Casa del Dios de los Sueños,]
[puso una puerta en su portal para alejar el mal tiempo].
[Dentro del círculo que había trazado le hizo acostarse,]
[y cayendo a plomo como una red se tendió en la puerta].

[Gilgamesh apoyó la mejilla en sus rodillas,]
[cayó sobre él el sueño que se extiende sobre la gente].
[En mitad de la noche llegó al final de su sueño,] 
[se levantó y habló a su amigo:]
«[Amigo mío, ¿no me has llamado? ¿Por qué me he despertado?]
[¿No me has tocado? ¿Por qué me he sobresaltado?]
[¿No ha pasado por aquí un Dios? ¿Por qué mi carne está helada?]
[Amigo mío, he tenido el primer sueño]».

«[El] sueño que he tenido [era una absoluta confusión:] 
[en] un valle entre montañas, [La montaña] caía encima de,
[entonces] nosotros como».

[El que] había nacido en la [estepa sabía dar consejo,]
Enkidu habló a su amigo, [le dijo el significado de su sueño:]
«Amigo mío, [tu] sueño es un buen augurio,
el sueño es precioso [y nos augura algo bueno]».

«Amigo mío, la montaña que viste [no podía ser Humbaba:]
[Nosotros] capturaremos a Humbaba, nosotros [le] [daremos muerte,]
[Abatiremos] su cadáver en el campo de batalla.
Y a la mañana siguiente [veremos un buen] símbolo [del Dios Sol]».

A las veinte leguas partieron [el pan,]
a las treinta leguas montaron [el campamento:]
Cincuenta leguas recorrieron en el curso de [un día,]
al tercer día una marcha de larga distancia;
que los acercó más al Bosque de los Cedros.
Frente al sol cavaron un pozo,
[pusieron agua fresca en sus bocas].

Gilgamesh subió a la cima [de la montaña,]
[a la colina] hizo una ofrenda de harina:
«Oh montaña, tráeme un sueño, [que vea un signo favorable]».

Enkidu hizo para [Gilgamesh una Casa del Dios de los Sueños,]
[puso una puerta en su portal para alejar el mal tiempo].
[Dentro del círculo que había trazado le hizo acostarse,]
[y cayendo a plomo como una red se tendió en la puerta].
[Gilgamesh apoyó la mejilla en sus rodillas,]
[cayó sobre él el sueño que se extiende sobre la gente].

[En mitad de la noche llegó al final de su sueño,]
[se levantó y habló a su amigo:]
«[Amigo mío, ¿no me has llamado? ¿Por qué me he despertado?]
[¿No me has tocado? ¿Por qué me he sobresaltado?]
[¿No ha pasado por aquí un Dios? ¿Por qué mi carne está helada?]
[Amigo mío, he tenido el segundo sueño]».

* * *

«Mi segundo sueño [supera] al primero.
En mi sueño, amigo mío, una montaña,
me derribó, me agarró por los pies y
el resplandor se hizo más intenso». 

«Un hombre [apareció,]
el más hermoso de la tierra, su belleza
[de] debajo de la montaña me sacó y
me dio a beber agua y mi corazón se [calmó].
[En] el suelo puso [mis] pies».

Enkidu [le] habló, [diciendo] a Gilgamesh:
«Amigo mío, lo haremos, es totalmente distinto.
Humbaba  no es la montaña, es totalmente distinto;
ven, deja a un lado [tu] miedo».

[A las veinte leguas partieron el pan,]
[a las treinta leguas montaron el campamento.]
[cincuenta leguas recorrieron en el curso de un día,]
[al tercer día una marcha de un mes y medio;]
[que los acercó más al Bosque de los Cedros].
[Frente al sol cavaron un pozo,]
[pusieron agua fresca en sus bocas].

[Gilgamesh subió a la cima de] la montaña,
[a la] colina [hizo una ofrenda de harina:]
«[Oh montaña,] tráeme un sueño, que vea [un signo favorable]».
[Enkidu] hizo para [Gilgamesh una] Casa del Dios de los Sueños,
[puso] una puerta en su portal para alejar el mal tiempo.
[Dentro del círculo que había] trazado le hizo acostarse,
[y cayendo a plomo] como una red se tendió en la puerta.
Gilgamesh apoyó la mejilla en sus rodillas,
cayó sobre él el sueño que se extiende sobre la gente.

[En] mitad de la noche, 
llegó al final de su sueño, se levantó y habló a su amigo:
«Amigo mío, ¿no me has llamado? ¿Por qué me he despertado?
¿No me has tocado? ¿Por qué me he sobresaltado?
¿No ha pasado por aquí un Dios? ¿Por qué mi carne está helada?
Amigo mío, he tenido el tercer sueño».

«El sueño que he tenido era una absoluta confusión;
el cielo bramaba, mientras la Tierra retumbaba,
el día se calmaba, la oscuridad descendía,
había un relámpago, el fuego estallaba,
flameaban [las llamas], llovía muerte.
Y los destellos del fuego terminaron,
[donde] había caído se convirtió en cenizas.
[Tú has] nacido en la estepa, ¿cómo puedes aconsejarme?».

[Habiendo oído las palabras de su amigo,]
Enkidu le reveló el significado de su sueño, diciendo a Gilgamesh:
«[Amigo mío,] tu sueño es un buen augurio, bueno es [su mensaje]».

«Nos acercamos, amigo mío, cada vez más al bosque,
los sueños son cercanos, la batalla será pronto.
Verás las radiantes auras del Dios,
de Humbaba, a quien en tus pensamientos tanto temes».

«Cerrando los cuernos como un toro le aporrearás,
y le obligarás a agachar la cabeza con tu fuerza.
El anciano que viste es tu poderoso Dios,
el que te engendró, el divino Lugalbanda».

[A las veinte] leguas [partieron el pan,]
[a las treinta] leguas montaron [el campamento:]
[cincuenta] leguas recorrieron [en el curso de un día,]
al tercer [día una marcha] de un mes y medio;
que los acercó más al Bosque de los Cedros.
[Frente] al sol cavaron [un pozo,]
pusieron [agua fresca] en sus bocas.
 
Gilgamesh [subió] a la cima [de la montaña,]
a la [colina hizo] una ofrenda [de harina:]
«[Oh montaña, tráeme un] sueño, [que vea un signo favorable]».

[Enkidu hizo para Gilgamesh una Casa del Dios de los Sueños,]
[puso una puerta en su portal para alejar el mal tiempo].
[Dentro del círculo que había trazado le hizo acostarse,]
[y cayendo a plomo como una red se tendió en la puerta].
[Gilgamesh apoyó la mejilla en sus rodillas,]
[cayó sobre él, el sueño que se extiende sobre la gente].

[En mitad de la noche llegó al final de su sueño,]
[se levantó y habló a su amigo:]
«[Amigo mío, ¿no me has llamado? ¿Por qué me he despertado?]
[¿No me has tocado? ¿Por qué me he sobresaltado?]
[¿No ha pasado por aquí un Dios? ¿Por qué mi carne está helada?]
[Amigo mío, he tenido el cuarto sueño]».

«Amigo mío, he tenido el cuarto,
supera a mis otros sueños.
He visto un Ave de la Tempestad en el cielo,
se elevaba como una nube, volando alto sobre nosotros».

«Era un, su rostro deformado,
su boca era fuego, su aliento era muerte.
[Había también un] hombre, tenía una forma extraña,
él y estaba allí en mi sueño.
[Ató] sus alas y me agarró del brazo,
la derribó [ante] mí, sobre ella».

Después de una breve laguna, Enkidu explica el sueño:
«[Viste un Ave de la Tempestad en el cielo,]
[arriba] [subió como una] nube, volando alto sobre nosotros».

«Era un, su rostro deformado,
su boca era fuego, su aliento era muerte.
Temerás su formidable esplendor,
yo su pie y te dejaré elevarte».

«El hombre que viste era el poderoso Shamash»

«[Amigo mío, favorable es] tu sueño, este 
Humbaba como, se encenderá sobre [él.]

«Provocaremos su, ataremos sus alas, haremos.
Su, nos alzaremos sobre él.
[Y a la siguiente] mañana, 
[veremos] un signo favorable del Dios Sol».

[A las veinte leguas] partieron el pan,
[a las treinta] leguas montaron el campamento:
[cincuenta leguas] recorrieron en el curso [de un día].
[Frente al sol] cavaron un [pozo,]
[pusieron agua fresca] en sus bocas.

Gilgamesh [subió] a la cima [de la montaña,]
a [la colina] hizo una ofrenda de [harina:]
«[Oh montaña, tráeme] un sueño, [que vea un] signo [favorable]».

Enkidu [hizo] para [Gilgamesh una Casa del Dios de los Sueños,]
puso una [puerta en su portal para alejar el mal tiempo].
Dentro del círculo [que había trazado le hizo acostarse,]
[y cayendo] a plomo [como una red] se tendió [en la puerta].
[Gilgamesh] apoyó la [mejilla en sus rodillas,]
[cayó] sobre [él el sueño que se extiende sobre la gente].

[En mitad de la noche llegó al final de su sueño,]
[se levantó y habló a su amigo:]
«[Amigo mío, ¿no me has llamado? ¿Por qué me he despertado?]
[¿No me has tocado? ¿Por qué me he sobresaltado?]
[¿No ha pasado por aquí un Dios? ¿Por qué mi carne está helada?]
[Amigo mío, he tenido el quinto sueño]».

«Amigo mío, he tenido un sueño;
qué ominoso era, qué sombrío, qué oscuro,
tenía agarrado a un toro de la estepa,
mientras hendía el suelo con sus bramidos,
las nubes de polvo que levantaba se elevaban en el cielo,
y yo, delante de él, me incliné hacia delante».

«Agarrando, rodeó mis brazos.
Se soltó de [mí] por la fuerza.
Mi mejilla, mi,
agua me [dio] [de beber] de su odre».

«El [Dios,] amigo mío, contra el que vamos,
no es el toro salvaje, es totalmente distinto.
El toro salvaje que viste era el brillante Shamash,
él agarrará nuestras manos en los momentos de peligro».

«El que te dio de beber agua de su pellejo
era tu Dios que te respeta, el divino Lugalbanda.
Uniremos las fuerzas y haremos algo único,
una gesta que nunca se ha hecho en la tierra».

«[¿Por qué, amigo mío, tus lágrimas] corren?
[Oh vástago nacido del] centro de Uruk,
ahora levántate y Gilgamesh [el rey,] 
el vástago nacido del centro de Uruk,

[Shamash] oyó lo que había hablado,
[enseguida] [desde el cielo se oyó] una voz:
«Deprisa, enfréntate a él. Humbaba no debe [entrar en su bosque,]
[no debe] bajar a la arboleda, no debe».

«[No debe] envolverse en los siete velos.
[El que] se envuelve en ellos, de seis se ha despojado».

Ellos.
Como un feroz toro salvaje, los cuernos cerrados.
Bramó una vez, un bramido lleno de terror, 
el guardián de los bosques bramaba.

Humbaba [tronaba] como el Dios de la Tormenta.

[Enkidu] abrió su [boca] para hablar,
[diciendo a Gilgamesh:]
«Hemos llegado y mis brazos se entumecen».
[Gilgamesh] abrió su boca para hablar, diciendo [a Enkidu:]
«¿[Por qué,] amigo mío, [hablamos] como hombres débiles?
¿[No hemos] cruzado todas las montañas?
¿[No hemos] ante nosotros?».

«Antes de retirarnos,[amigo] mío, 
experimentemos en el combate,
aquel que batalla, tú y yo no tememos,
como un derviche, y cambiamos.

Que [tu grito] resuene [como] un timbal,
que la rigidez abandone tus brazos, los temblores [tus rodillas]
Coge mi mano, amigo, y continuaremos el camino juntos,
[que] tus pensamientos sean solo para el combate.
Olvida la muerte y [busca] la vida».

«El hombre cuidadoso.
[Aquel que] va el primero esté en guardia para sí mismo 
y dé seguridad a su compañero.
Así es como se labrarán una gloria duradera para el futuro».

[Al] lejano bosque, los dos llegaron,
[dejaron de] hablar y se detuvieron.


Artista Anónimo;
Antigua Leyenda Sumeria.
Ilustración del texto,
por El Artista del Bien,
La Figura de Gilgamesh.

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miércoles, 18 de marzo de 2020

REVISTA SOBRE ESPIRITISMO EDICIÓN CUATRO EN ESPAÑOL


REVISTA SOBRE ESPIRITISMO,
POR LA TERCERA REVELACIÓN,
EDICIÓN CUATRO EN ESPAÑOL.

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LA REVISTA EN EL PORTAL DE SCRIBD


Ilustración del texto;
por los creadores de la portada creativa,
La Revista Espírita.

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CAMINO DE GIGANTES


UNA ANIMACIÓN FANTÁSTICA;
DIRIGIDA POR ALOIS DI LEO,
CAMINO DE GIGANTES.



Fotografía del texto;
por Franklin Santillán,
La India Mítica.

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DOS PORTALES SOBRE ARTE


UN ESPACIO CULTURAL;
CREADO EN ESPAÑA,
VATE Y ARTE.


UNA BITÁCORA,
MUY BUENA SOBRE POESÍA,
TIEMPO DE HIBERNACIÓN.

Fotografía del texto,
por Jarmaluck,
Los libros viejos.

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REVISTA SOBRE ESPIRITISMO EDICIÓN TRES EN ESPAÑOL


REVISTA SOBRE ESPIRITISMO,
MUY RELEVANTE EN CIENCIA Y FILOSOFÍA,
EDICIÓN TRES EN ESPAÑOL.

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Ilustración del texto;
por los creadores de la portada creativa,
La Revista Espírita.

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ANÓNIMO - LA EPOPEYA DE GILGAMESH TABLILLA III


ARTISTA DE LA EPOPEYA
ANÓNIMO

LA  EPOPEYA DE GILGAMESH

TABLILLA III
PREPARATIVOS PARA LA EXPEDICIÓN 
AL BOSQUE DE LOS CEDROS

[Los ancianos de Uruk]
[hablaron a Gilgamesh:]
«Al [muelle] de Uruk [regresa sano y salvo,]
no confíes, oh Gilgamesh, solo en tu fuerza,
Mira detenida y cuidadosamente, asesta un golpe con el que puedas contar».
«El que va adelante salva a su compañero,
El que conoce el camino proteja a su amigo».

«Que Enkidu vaya delante de ti,
él conoce el viaje al Bosque de los Cedros».
Es experto en la lucha y ducho en el combate,
«protegerá a su amigo y mantendrá a salvo a su compañero,
Enkidu le traerá sano y salvo a casa con sus esposas».

«(A Enkidu)
en nuestra asamblea ponemos al rey a tu cuidado:
tráelo de vuelta y vuelve a ponerlo al nuestro».
Gilgamesh abrió su boca para hablar,
diciendo a Enkidu:
«Ven, amigo, vayamos al Palacio Sublime,
a la presencia de la gran reina Ninsun.
Ninsun es inteligente y sabia, bien versada en todas las cosas,
ella pondrá nuestros pies en pasos de buenos consejos».

Cogiéndose de la mano el uno al otro,
Gilgamesh y Enkidu fueron al Palacio Sublime.

En presencia de la gran reina Ninsun,
Gilgamesh se levantó y entró ante [ella].
Gilgamesh le dijo a ella, a [Ninsun:]
«[Hollaré,] con mi audacia, oh Ninsun,
el lejano camino que lleva a la morada de Humbaba,
me enfrentaré a una lucha que no conozco».
«[Cabalgaré] por un camino que no conozco:
Te lo suplico, dame tu bendición para mi viaje.
Que vuelva a ver tu rostro sano y salvo,
y regrese alegre en el corazón por la puerta de Uruk».

«A mi regreso celebraré el Año Nuevo dos veces, 
celebraré la fiesta dos veces en el año.
Que la fiesta tenga lugar, que comience el júbilo, 
que los tambores retumben en tu presencia».

[La Vaca Salvaje] Ninsun escuchó mucho tiempo y con tristeza
las palabras de Gilgamesh, las de su hijo y de Enkidu.
A la casa de los baños fue siete veces,
[se bañó] en agua de tamarisco y saponaria.
[Se puso] un bello vestido para adornar su cuerpo,
[escogió una joya] para adornar su pecho.

Después de ponerse [el bonete,] se puso la tiara,
 las rameras el suelo.
Subió la escalera y subió a la azotea,
en la azotea dispuso un incensario para Shamash.
Esparciendo incienso levantó los brazos en súplica al dios sol:
«¿Por qué afliges a mi hijo Gilgamesh con un espíritu tan impaciente? 
Pues ahora le has tocado y hollará
el lejano camino que lleva a la morada de Humbaba.
Se enfrentará a una lucha que no conoce,
Cabalgará por un camino que no conoce».

«Durante los días de su viaje hasta allí y de regreso, 
hasta que llegue al Bosque de los Cedros,
hasta que dé muerte al fiero Humbaba, 
y aniquile de la Tierra lo Malo que tú aborreces».

«Cada día cuando [recorres] el circuito [de la Tierra,]
que Aya la Novia sin temor te recuerde:
Confíale al cuidado de los guardianes de la noche
en el manto de la noche».

* * *

«Tú abriste, oh [Shamash, 
las puertas para que] la manada saliera,
para tú llegaste para la tierra.
Las tierras altas [tomaron forma,] los cielos se hicieron [brillantes,]
las bestias de la estepa tu rubicundo brillo».

* * *

«Al llegar [tu luz] se congrega la multitud,
los divinos Annunaki esperan [tu resplandor].
Que [Aya la Novia] sin temor [te recuerde:]
[Confíale] [al cuidado de los guardianes de la noche]».

* * *

«Mientras Gilgamesh, también viaja al Bosque de los Cedros,
que los días sean largos, que las noches sean cortas,
que sus caderas estén ceñidas, que su zancada [sea segura].
Que al anochecer, monte un campamento para pasar noche,
[que] sea por la noche».

«Que Aya la Novia sin temor te recuerde:
El día que Gilgamesh y Enkidu se encontraron con Humbaba,
Oh Shamash, levanta contra Humbaba los poderosos vendavales:
viento del sur, viento del norte, viento del este y viento del oeste,
ráfaga, contrarráfaga, tifón, huracán y tempestad».

«Viento del diablo, viento de escarcha, vendaval y tornado.
Que se levanten los trece vientos y oscurezcan el rostro de Humbaba,
que las armas de Gilgamesh lleguen entonces a Humbaba.
Después de que tus fuegos se enciendan,
en ese momento, oh Shamash, vuelve tu rostro al suplicante».

«Tus mulas de pies ligeros te [llevarán] [adelante].
Un asiento tranquilo, un lecho [para la noche] será [lo que] te [espera].
Los dioses, tus hermanos, llevarán alimentos [para complacerte,]
Aya la Novia te enjugará el rostro con el vuelo de su vestido».

De nuevo la Vaca Salvaje Ninsun, 
hizo su petición ante Shamash:

«Oh, Shamash, ¿no hará Gilgamesh a los dioses?
¿No compartirá los cielos contigo?
¿No compartirá con la luna un cetro y una corona?
¿No se hará sabio con Ea del Océano Inferior?
¿No gobernará con Irnina a los de cabeza negra?
¿No habitará con Ningishzida en la Tierra sin Retorno?
Déjame hacerle, Oh Shamash, 
por si acaso, por si acaso en el Bosque de los Cedros».

* * *

Después de que la Vaca Salvaje Ninsun se
hubo encomendado así a Shamash,
[La Vaca Salvaje] Ninsun era inteligente 
[y sabia, bien versada en todas las cosas,]
[la madre de] Gilgamesh.
Apagó el incensario y [bajó de la azotea,]
convocó a Enkidu y declaró su voluntad:
«Oh poderoso Enkidu, no has nacido de mi vientre,
pero desde ahora tu prole estará con los devotos de Gilgamesh,
las sacerdotisas, las hieródulas y las mujeres del templo».

Puso los símbolos en el cuello de Enkidu.
Las sacerdotisas adoptaron al expósito,
y las Hijas Divinas criaron al hijo adoptivo
A Enkidu, a quien [amo,] tomo por hijo mío,
Enkidu es [hermandad,] Gilgamesh le favorecerá.

«Y mientras [vosotros] viajáis [juntos] al Bosque de los Cedros, 
que [los días sean] largos, que las noches sean cortas,
[que tus caderas estén ceñidas, que] tu zancada [sea segura]».

«[Al anochecer montad un campamento para pasar] noche,
que te proteja».

Gilgamesh, va la Puerta de los Cedros
Enkidu está en la capilla, 
y Gilgamesh en la capilla de Enebro, 
hay incienso, uno miembros estaban presentes.

* * *

«Por orden de Shamash alcanzarás [tu deseo].
En la Puerta de Marduk, en el pecho del agua.
La espalda, en la Puerta de los Cedros,
Gilgamesh y Enkidu.
A veinte leguas [debes respirar hondo]».

«[Durante los días de nuestro viaje hasta allí y] vuelta,
[hasta que lleguemos al Bosque de los] Cedros
[hasta que] demos muerte [al fiero Humbaba,]
[y aniquilemos] de [la tierra lo Malo que Shamash aborrece,]
que no adquieras ninguno».

«[Los funcionarios] no deben congregar a los jóvenes en la calle.
Valorad el juicio del débil, buscad,
mientras alcanzamos nuestro deseo como niños de pecho,
y plantamos nuestras [armas] en la puerta de Humbaba».

Los funcionarios se levantaron deseándole lo mejor, 
los jóvenes de Uruk corrieron detrás en multitud, 
y los funcionarios le besaron los pies:
«Al muelle de Uruk regresa sano y salvo.
No confíes, oh Gilgamesh, solo en tu fuerza,
mira detenida y cuidadosamente, 
asesta un golpe con el que puedas contar».

«El que va adelante salvará a su compañero,
el que conoce el camino, [protegerá] a su amigo».

«Que Enkidu vaya delante de ti, 
él conoce el viaje al Bosque de los Cedros.
Es experto en la lucha y [ducho] en el combate, 
por los pasos de montaña [ha viajado a menudo]».

«[Protegerá] a su amigo [y mantendrá a salvo a su compañero,]
[Enkidu le traerá sano y salvo] a casa con sus esposas».

«(A Enkidu),
en nuestra asamblea [pusimos el rey a tu cuidado y dijimos:] 
Tráelo de vuelta y vuelve a ponerlo al nuestro».

Enkidu [abrió] su boca [para hablar,]
diciendo [a Gilgamesh:]
«Amigo mío, vuélvete atrás,
no [continúes] con ese viaje».

Enkidu abrió su boca, diciendo a Gilgamesh:
«Cuando estés dispuesto comienza el viaje,
que tu corazón no tenga miedo, no apartes tu mirada de mí».

«[En el] bosque conozco su guarida,
[y las costumbres también,] de vagar de Humbaba.
Habla [a la multitud] y di que se vayan a casa». 

«[No deben] ir conmigo a ti.
La multitud con el corazón contento,
[oyeron] lo que había dicho».

Los jóvenes hicieron una fervorosa oración:
«Ve Gilgamesh, que tu Dios vaya [delante de ti].
Que [Shamash] te permita alcanzar [tu objetivo]».

Tiempo después, Gilgamesh y Enkidu partieron.


Artista Anónimo;
Antigua Leyenda Sumeria.
Ilustración del Texto,
por Neil Dalrymple,
Gilgamesh y Enkidu.

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LA PREHISTORIA


EN ESTE VIDEO CREATIVO;
UN BREVE ESTUDIO,
SOBRE LA HISTORIA DEL HOMBRE,
LA PREHISTORIA.



Fotografía del texto;
por Laura Meinhardt,
Las Piedras Antiguas.

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martes, 17 de marzo de 2020

REVISTA SOBRE ESPIRITISMO EDICIÓN DOS EN ESPAÑOL


REVISTA SOBRE ESPIRITISMO,
PARA LA LUZ DEL CONOCIMIENTO,
EDICIÓN DOS EN ESPAÑOL.

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Ilustración del texto;
por los creadores de la portada creativa,
La Revista Espírita.

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ANÓNIMO - LA EPOPEYA DE GILGAMESH TABLILLA II


ARTISTA DE LA EPOPEYA
ANÓNIMO

LA EPOPEYA DE GILGAMESH

TABLILLA II
LA DOMA DE ENKIDU

[Enkidu] estaba sentado ante ella,
mientras los dos juntos hacían el amor,
él se olvidó de la estepa donde había nacido.
Durante siete días y siete noches
Enkidu estuvo excitado y yació con Shamhat.

La ramera abrió su boca,
diciendo a Enkidu:
«Cuando te miro, Enkidu, eres como un Dios,
¿por qué con las bestias andas errante por la estepa?».

«Ven, te llevaré a Uruk la ciudad cuadrada,
al templo sagrado, la morada de Anu.
Levántate, Enkidu, déjame llevarte
al templo de Eanna, la morada de Anu,
donde [los hombres] se ocupan en labores de destreza, 
tú también, como un hombre, 
encontrarás un lugar para ti».

Sus palabras oyó, su discurso fue bien recibido;
los consejos de una mujer dieron en el blanco en su corazón.
Se desnudó y le cubrió con parte de sus vestiduras,
la otra parte se la puso ella.
De la mano le cogió, como a un Dios [le llevó,]
al campamento de los pastores, donde estaba el redil.
La cuadrilla de pastores se congregó a su alrededor, 
hablando sobre él entre ellos:
«Este mozo, cómo se parece a Gilgamesh en su constitución,
alto de estatura, altivo como una almena.
Seguro que es Enkidu, nacido en las tierras altas,
su fuerza es tan poderosa como una roca caída del cielo».

Pusieron ante él, pan,
pusieron ante él, cerveza.

Enkidu no comió el pan, sino que miró con recelo.
Enkidu no sabía comer pan,
nunca le habían enseñado a beber cerveza.

La ramera abrió su boca, diciendo a Enkidu:
«Come el pan, Enkidu, esencial para la vida,
bebe la cerveza, el destino de la Tierra».

Enkidu comió el pan hasta saciarse,
bebió la cerveza, siete copas llenas.
Su ánimo se liberó, comenzó a cantar,
su corazón se alegró, su rostro se encendió.

El barbero arregló su cuerpo tan peludo,
ungido con aceite se transformó en un hombre.
Se puso un vestido, se hizo igual que un guerrero,
cogió su arma para luchar con los leones.

[Cuando de noche los pastores yacían dormidos,]
[abatió] lobos, [ahuyentó leones].

Dormidos yacían los mayorales,
su zagal Enkidu, un [hombre totalmente] despierto.
[Un cierto] mozo había [sido invitado] a una boda,
[a] Uruk [se dirigía] para asistir al [banquete].

Enkidu disfrutaba del placer con Shamhat.

Levantó la vista, vio al hombre,
y así habló a la ramera:
«Shamhat, haz venir a ese hombre;
por qué ha llegado hasta aquí, déjame conocer su razón».

La ramera hizo señas al hombre,
llegó hasta donde él estaba, le habló:
«¿Adónde vas tan deprisa, mozo?
¿por qué es tan fatigoso tu viaje?».

El mozo abrió su boca,
diciendo a Enkidu:
«Me han invitado a un banquete de boda,
es el destino de la gente contratar un matrimonio.
Llenaré la mesa ceremonial
de tentadores manjares para el festín de la boda».

«Para el rey de Uruk,
el velo se rasgará para aquel que escoja el primero;
para Gilgamesh, el rey de Uruk,
el velo se rasgará para aquel que escoja el primero».

«Yacerá con la futura esposa,
él antes que nadie, el novio después.
Por mandato divino así está ordenado;
cuando su cordón umbilical se cortó, para él estaba destinada».

Al oír las palabras del mozo, su rostro palideció de ira.

Allá va Enkidu, con Shamhat tras sus pasos.

Entró en la ciudad de Uruk la ciudad cuadrada, 
y una multitud se congregó a su alrededor.
Se detuvo en la calle de Uruk la ciudad cuadrada,
todos congregados a su alrededor, la gente decía de él:
«En su constitución es la viva imagen de Gilgamesh,
pero de menor estatura, y más recio de huesos.
Pues [seguro que es el que] nació en las tierras altas, 
la leche de los animales es lo que ha mamado».

En Uruk celebraron las habituales fiestas de sacrificio,
los jóvenes se regocijaron, nombraron un paladín;
para el hombre cuyas facciones eran blancas,
para Gilgamesh, como un Dios, nombraron un rival.

Para la Diosa de los esponsales el lecho se dispuso, 
Gilgamesh se unió con la doncella de la noche.
Allí llegó (Enkidu), se quedó inmóvil en la calle,
cerrando el camino a Gilgamesh.

* * *

La tierra de Uruk estaba [a su alrededor,]
el país se congregó [a su alrededor].
Una multitud se arremolinaba ante [él,]
los hombres se apiñaban [a su alrededor].
Como a un niño de pecho le [besaban los pies,]
ya el hombre  para la Diosa de los esponsales el lecho se dispuso,
de Gilgamesh, como un Dios, se nombró un sustituto.

Enkidu con su pie bloqueó la puerta de la casa de los esponsales,
no dejando entrar a Gilgamesh.
Se agarraron el uno al otro a la puerta de la casa de los esponsales,
en la calle libraron combate, en la Plaza de la Tierra.
Las jambas de la puerta se estremecieron, el muro tembló,
[en la calle Gilgamesh y Enkidu libraron combate, en la Plaza de la Tierra].
[Las jambas de la puerta se estremecieron, el muro tembló].
Gilgamesh se arrodilló, con un pie en el suelo,
su cólera se aplacó, se retiró de la lucha.

Después de retirarse de la lucha,
Enkidu le dijo a Gilgamesh:
«Como ser único te parió tu madre,
la vaca salvaje del redil, la Diosa Ninsun.
Eres exaltado por encima de los guerreros,
Enlil te destinó a ser rey del pueblo».

Enkidu habla a Gilgamesh:
«¿Por qué deseas hacer esto?
¿Cualquier cosa deseas tanto?
Déjame, una gesta que nunca se ha hecho en la Tierra».

Se besaron y se hicieron amigos.

* * *

Gilgamesh, presenta su madre a Enkidu:
«El más poderoso [de la Tierra, posee fuerza].
[Su fuerza es tan poderosa como una] roca caída del cielo,
es alto de estatura, altivo como una almena]».

La madre de Gilgamesh [abrió su boca para hablar,]
diciendo a [su hijo:]
«Ninsun la Vaca Salvaje, [abrió su boca para hablar]».

Y su madre, [dijo a Gilgamesh:]
«Hijo mío, en su puerta amargamente tú».

«Tú tienes, en su puerta, amargamente él,
Enkidu no posee [familiares ni amigos]».

«Peludo su cabello cuelga suelto.
Nació en la estepa y no [tiene] ningún [hermano]».

Allí de pie, Enkidu oyó [lo que ella decía,]
y pensando en ello, se sentó [sollozando].
Sus ojos se llenaron de [lágrimas,]
sus brazos cayeron sin fuerza, [su] fuerza [le abandonó].
Se agarraron y, [entrelazaron] sus manos como Gilgamesh,
a Enkidu le habló una palabra, [diciendo:]
«¿Por qué, amigo mío, [tus ojos se han] llenado [de lágrimas,]
tus brazos caen sin fuerza, [tu fuerza te abandona]».

Enkidu le dijo [a Gilgamesh:]
«Amigo mío, mi corazón está herido,
por los sollozos [mis piernas] tiemblan,
el terror ha penetrado en mi corazón».

Gilgamesh abrió su boca,
diciendo a Enkidu:
«El feroz Humbaba, [vayamos a] matarle, 
[para que su poder] no exista más».

«En el Bosque de los Cedros, 
[donde Humbaba] habita,
vayamos a asustarle en su guarida».

Enkidu abrió su boca,
diciendo a Gilgamesh:
«Le conocí, amigo mío, en las tierras altas,
cuando yo andaba errante de acá para allá con la manada.
Durante sesenta leguas el bosque es una selva,
¿quién se atrevería a entrar en él?». 

«Humbaba, su voz es el diluvio,
su discurso es fuego, y su aliento es muerte.
¿Por qué deseas hacer eso?
Tender una emboscada a Humbaba es una batalla que no se puede ganar».

Gilgamesh abrió su boca, diciendo a Enkidu:
«Subiré, amigo mío, por las laderas [del bosque]».

Enkidu abrió su boca [para hablar, diciendo a Gilgamesh:]
«[Amigo mío], ¿cómo podemos [ir a la morada de Humbaba?]
Para mantener a salvo los cedros,
Enlil le destinó a aterrorizar a los hombres».

«Es un viaje [que no debe hacerse,]
[es un hombre al que no se debe mirar].
El que custodia el [Bosque de los Cedros, su alcance es amplio,]
Humbaba, su voz es el diluvio». 

«Su habla es fuego, su aliento es muerte,
oye el murmullo del bosque desde sesenta leguas de distancia.
¿Quién se atrevería a entrar en su bosque?
Adad es el primero, y Humbaba el segundo».

¿Quién se opondría a él entre los Igigi?
Para mantener a salvo los cedros,
Enlil le destinó a aterrorizar a los hombres;
si te adentras en su bosque se apoderan de ti los temblores».
Gilgamesh abrió su boca para hablar, diciendo [a Enkidu:]
«¿Por qué, amigo mío, hablas como un hombre débil?
Con tus palabras temerosas [me vuelves] desanimado».

«En cuanto a ese hombre, [sus días] están contados,
haga lo que haga, no es más que viento, no existe para mí».

«Naciste y te criaste [en la estepa:]
hasta los leones tenían miedo de ti, [lo probaste] todo.
Hombres adultos huían [de tu presencia,]
tu corazón ha sido retado y [sometido a prueba en] combate.
Ven, amigo mío, [vayamos a escape] a la fragua».

«[Que] forjen [hachas para nosotros] en nuestra presencia».

Se agarraron de la mano y fueron a escape a la fragua, 
donde los herreros estaban sentados en asamblea.
Grandes hachas forjaban,
y hachas que pesaban tres talentos cada una.
Grandes dagas forjan;
dos talentos cada una costaban las hojas,
la mitad de un talento las crestas de sus empuñaduras, 
medio talento cada uno los engastes de oro de las dagas.

Gilgamesh y Enkidu llevaban diez talentos cada uno.
Echó los siete cerrojos de las puertas de Uruk,
convocó [a la asamblea,] la multitud se congregó a su alrededor.
en la calle de Uruk la ciudad cuadrada,
Gilgamesh [se sentó en] su trono.

[En la calle de Uruk] la ciudad cuadrada, 
la multitud estaba sentada ante él.

[Así Gilgamesh] habló
[a los ancianos de Uruk] la ciudad cuadrada:
«[Oídme, oh ancianos de Uruk la ciudad] cuadrada, 
[Hollaría el camino que lleva al fiero Humbaba,]
vería al Dios del que los hombres hablan, 
cuyo nombre las tierras repiten sin cesar».

«Le venceré en el Bosque de los Cedros,
que la tierra sepa que el vástago de Uruk es poderoso.

Déjame partir, cortaré el cedro,
estableceré para siempre un nombre eterno».

[Entonces habló Gilgamesh]
[a los jóvenes de Uruk:]
«[Oídme, oh jóvenes [de Uruk,]
Oh jóvenes de Uruk, que entendéis el [combate].
Con mi audacia hollaré el lejano camino que lleva [a la morada de Humbaba,]
Me enfrentaré a una lucha que no conozco».

«[Cabalgaré] por un camino [que no conozco;]
dadme vuestra bendición al partir en mi viaje,
[para que vuelva a ver] vuestros rostros [sano y salvo,]
y regrese [alegre en el corazón] por la puerta de Uruk».

«A mi regreso [celebraré] el Año Nuevo [dos veces,]
celebraré la fiesta dos veces en el año.
Que la fiesta tenga lugar, que comience el júbilo,
que los tambores retumben ante [la Vaca Salvaje] Ninsun».

Enkidu [ofreció] consejos a los ancianos,
y a los jóvenes de Uruk, que entendieron el combate:
«Decidle que no vaya al Bosque de los Cedros.
Que es un viaje que no debe hacerse,
que es un hombre [al que no se debe] mirar.
El que custodia el Bosque de los Cedros, su alcance es amplio».

«Este Humbaba, [su voz es el Diluvio,]
[su habla es fuego,] su aliento es muerte.
[Oye] el murmullo del bosque [desde sesenta leguas de distancia».

«[¿quién se atrevería] a entrar en su bosque?
 [Adad es el primero, y Humbaba] el segundo;
[¿quién se opondría a él] entre los Igigi?
[Para mantener a salvo los cedros,]
Enlil le emplazó a aterrorizar a los hombres;
si te adentras en su bosque se apoderan de ti los temblores».

Los consejeros mayores se levantaron,
buenos consejos ofrecieron a Gilgamesh:
«Eres joven, Gilgamesh, te mueve la emoción,
todo lo que dices no lo entiendes».

«Este Humbaba, su voz es el Diluvio,
su habla es fuego, su aliento es muerte.
Oye el murmullo del bosque desde sesenta leguas de distancia».

«¿Quién se atrevería a entrar en su bosque?
Adad es el primero, y Humbaba el segundo;
¿quién se opondría a él entre los Igigi?
Para mantener a salvo los cedros,
Enlil le destinó a aterrorizar a los hombres».

Gilgamesh oyó las palabras de los consejeros mayores,
miró [con una risa] a Endiku y dijo:
[«Ahora, amigo mío, qué asustado estoy].
[¿Por miedo a él cambiaré de idea?]».


Artista Anónimo;
Antigua Leyenda Sumeria.
Ilustración del Texto,
por El Artista del Bien,
La Figura de Gilgamesh.

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JOHN LENNON - IMAGINE


JOHN LENNON;
YOUR MUSIC IS PEACE,
IMAGINE.



Fotografía del texto;
por Joost Evers,
John Lennon.

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REVISTA SOBRE ESPIRITISMO EDICIÓN UNO EN ESPAÑOL


REVISTA SOBRE ESPIRITISMO,
POR LA EVOLUCIÓN HUMANA,
EDICIÓN UNO EN ESPAÑOL.

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Ilustración del texto;
por los creadores de la portada creativa,
La Revista Espírita.

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